Resumen del encuentro “¿Qué AMPA queremos?”

(Convocatoria del encuentro)

El sábado 6 de mayo de 2017 acudieron al CEIP Lope de Vega un buen número de familias miembros de la AMPA del colegio. Estaban convocadas a una jornada de reflexión y trabajo donde se debatiría sobre los objetivos que debería plantear la asociación y diseñar un plan de acción para ponerlos en práctica. La jornada se encontraba dividida en dos grandes bloques de contenidos; por un lado, estaba prevista una charla inspiradora, donde un par de AMPAS mostrarían su experiencia y su manera de hacer. Por otro lado, bajo el nombre de ¡soñándonos, construyéndonos!, Fernando Cembranos dinamizaría un taller en el que se realizaría el trabajo interno de plantear las líneas generales a seguir.

A las 10:00 de la mañana comenzó el recibimiento a las familias. En el patio del centro se situó la ludoteca para que los niños disfrutaran de una jornada de ocio mientras sus madres y padres se reunían en el interior del centro. De la ludoteca se encargó el colectivo de de arquitectas “Conjuntos Empáticos” que, bajo el nombre de arquijuegos, llevaron a cabo un taller basado en la arquitectura y el movimiento. Los niños se lo pasaron en grande jugando y pintando en el túnel circular, también disfrutaron ensamblando y pasando a través de diferentes figuras geométricas realizadas con madera.

Dentro, el comedor del centro se había habilitado para la ocasión.Se dio comienzo a la primera parte del encuentro. Representantes de las asociaciones de dos colegios que son referencia en la Comunidad de Madrid por su lucha y su manera de trabajar, el CEIP Palomeras Bajas y el CEIP Núñez de Arenas, situados en el distrito de Vallecas, mostraron su buen hacer en una charla que sirvió de inspiración.

Comenzaron la exposición un par de representantes del AMPA del colegio CEIP Palomeras Bajas. Se trata de una asociación que lleva funcionando varias décadas. El colegio tiene una larga tradición en la colaboración entre familias y profesorado, tanta que para su construcción fue necesaria la participación de todos.

Estos son algunos de los datos más interesantes que aportaron:

  • Los pilares sobre los que se sustenta el trabajo del colegio son tres: la asamblea, la cooperativa y el plan de trabajo: En primer lugar, todo se decide en asamblea; ya sea de familias, de profesores, de alumnos o mixtas. Son asambleas de consenso y no de mayoría, por lo que a veces llegar a un acuerdo se convierte en una ardua tarea.
  • En segundo lugar, tienen una cooperativa que se encarga de conseguir todos los materiales que los alumnos necesitarán a lo largo del curso y mejora la dotación del centro.
  • Y, por último, el plan de trabajo que sigue el alumnado está consensuado con los profesores, de manera que los objetivos y los resultados que deben obtener se negocian quicenalmente; de este modo, el alumnado se convierte en responsable de su aprendizaje y gana en autonomía.
  • El corazón del colegio es el patio. Se trata de un lugar abierto a las familias y al barrio. Se ha convertido en un verdadero lugar de encuentro y sirve para realizar algunas de las reuniones y trabajos de las comisiones.
  • Las asambleas están fijadas de antemano, de manera que la comunicación y la coordinación es mucho más fácil y fluida. Se reúnen el tercer jueves de cada mes, tienen una periodicidad fija.
  • Las comisiones de trabajo son de dos tipos: unas están compuestas solo por las familias (senderismo, campamento en la sierra, web o boletín mensual); y otras son mixtas forman parte de ellas tanto familias como profesores (comedor, convivencia, etc.).
  • Colaboran en un proyecto para fomentar la lectura, BiblioPatio. Consiste en que una vez a la semana sacan un carrito con libros de la biblioteca al patio y así se anima y facilita el préstamo de libros al alumnado.
  • Una de las comisiones de trabajo se encarga de realizar un boletín informativo mensual.
  • La premisa de trabajo es que “ningún niño se queda atrás”.

Posteriormente, tomaron la palabras las representantes del CEIP Núñez de Arenas. Se trata de un centro situado en el barrio de El Pozo. El centro era, hasta hace poco, un lugar altamente guetificado, dentro de un barrio estigmatizado y cercano al poblado chabolista de la Celsa.

Lo primero que quisieron remarcar es que son una AFA, es decir, una asociación de familias, y su filosofía es la inclusión. Han conseguido que todas las familias se sientan partícipes de la asociación. La situación económica de las familias no determina la pertenencia a la AFA, puesto que las cuotas pueden pagarse no sólo con dinero, sino que pueden hacerse efectivas a través de trabajos en el colegio, en el patio o en los diversos proyectos que tienen en marcha.

Los puntos de encuentro de las familias son el aula y el patio, lo que permite una comunicación real.

En el colegio funcionan los Grupos Interactivos, una experiencia de éxito educativo. Los adultos ofrecen apoyo en el aprendizaje del alumnado y ayudan al profesorado en su día a día, lo que permite a a los docentes observar y comprender el grupo en su conjunto. Además, se crean vínculos entre los distintos actores de la comunidad educativa.

La intervención de las participantes de ambas asociaciones fue esclarecedora y muy inspiradora, que era lo que se pretendía. Por un lado, el relato del AMPA del CEIP Palomeras Bajas aportó la experiencia de muchos años de funcionamiento; y por otro, el de la AFA del CEIP Núñez de Arenas supuso un ejemplo de cómo se puede empezar a trabajar.

Tras la exposición se abrió el turno de preguntas donde se resolvieron algunas dudas.

Después se dio paso a un descanso, amenizado por un desayuno. Este ambiente distendido propició el intercambio individual de opiniones entre los miembros de las distintas asociaciones.

Tras el desayuno, dio comienzo la segunda parte de la jornada titulada ¡Soñándonos, construyéndonos! Fue una fase de trabajo interno donde Fernando Cembrano dinamizó y canalizó las propuestas que surgieron. En principio, Fernando propuso una dinámica individual que luego se puso por escrito; consistía en saber cómo sería el AMPA ideal dentro de quince años. De este ejercicio salieron muchas ideas, por ejemplo:

      • Establecer la sede de la AMPA en un espacio amplio dentro del centro, que estuviera abierto durante mucho tiempo y que fuera una asociación “viva”, es decir, que ejecutara muchos proyectos.

      • Integrar a todas las minorías representadas en el colegio. La AMPA debería de ser representativa y participativa. Sería fundamental que estuviera bien informada.

      • Establecer un horizonte común para toda la comunidad educativa, de manera que exista un continuo diálogo con el claustro y se pueda llegar a acuerdos para poner puntos en común, sentirnos un equipo.

      • Ayudar al profesorado durante la jornada lectiva en aquello que necesite; se trata de que las familias se impliquen activamente en el modelo pedagógico y en la educación en valores.

      • Apoyar las iniciativas del claustro como se hizo con la Semana de la Mujer en la Ciencia.

      • Construir una verdadera comunidad de aprendizajes donde la educación de las niñas y los niños sea una construcción colectiva y traspase la barrera del colegio.

      • Poseer una estructura horizontal, que trabaje por comisiones autónomas pero donde fluya la comunicación.

      • Crear comisiones mixtas de profesores, familias y alumnado; sería deseable que los alumnos participaran en la toma de decisiones.

      • Tener un ideario conocido que se pueda transmitir fácilmente a las nuevas familias.

      • Sumar y crecer, aprender de los conflictos que puedan surgir.

      • Mantener una perspectiva social y gestionar los posibles problemas económicos de las familias para pagar excursiones, talleres, comedor, etc.

      • Optar por un comedor ecológico.

      • Convertir el centro en el motor dinamizador del barrio. Se pueden plantear talleres extras para las familias.

      • Estar interconectados con el barrio, con otras AMPAS y colectivos.

      • Respetar los diferentes tipos de implicación que quiera tener cada persona individualmente, no poner límites a lo que quiera trabajar cada uno.

      • Llevar a cabo fiestas o semanas de vacaciones que fomentaran la convivencia de los miembros de la asociación.

A continuación, los participantes se dividieron en grupos pequeños y concretaron qué se puede hacer ahora mismo para llegar a construir esa AMPA soñada.

Las propuestas que salieron del taller fueron las siguientes:

    • Cambiar el nombre de AMPA a AFA para incluir a cualquier tipo de familia en la denominación de la asociación.

    • Propuesta de fijar las reuniones con mucha antelación, incluso proponiendo un día fijo como, por ejemplo, el tercer martes de cada mes. Es decir, crear un calendario de trabajo con una periodicidad fija y con una comunicación fluida y accesible por distintos medios (correo electrónico, whatsapp, tablones de anuncios dentro y fuera del colegio, etc).

    • La creación de un boletín donde se informe sobre las asambleas de la AMPA, se anuncie la periodicidad de sus reuniones y se notifique lo que se hable en los “corrillos interactivos” y en las comisiones de trabajo.

    • Todos los grupos remarcaron la necesidad de mantener el patio abierto por las tardes fuera del horario lectivo. Para poder asumirlo se requiere indagar sobre las condiciones legales, la necesidad de tener un seguro e informarse sobre quién recae la responsabilidad de menores que no estén acompañados de adultos. Además, se sugirió que hubiera un representante de AMPA en ese horario de patio abierto.

    • Se propuso que la oficina de AMPA estuviera también abierta en horario de tarde, de modo que las familias pudieran informarse o realizar determinadas gestiones en dicho horario.

    • Se habló, además, de crear la figura de padres/madres delegados de cada aula o curso para que sirvieran de contacto con el resto de familias.

    • Se planteó la creación de talleres formativos, de encuentro , de apoyo, etc. para las familias y la posibilidad de abrir el colegio al barrio por medio de la realización de actividades que estuvieran organizadas desde el centro o en él, pero en las que pudiera participar todo el mundo.

    • Se sugirió la posibilidad de celebrar un mercadillo de vez en cuando dentro del colegio, al igual que fiestas de celebración para las familias.

    • Las familias asistentes mostraron interés en los grupos interactivos y en la disponibilidad real de cada uno para poder desarrollarlos.

    • Por último, se recordó la necesidad de la implicación de todos los miembros en las tareas internas y “menos gratas” como pueden ser: la compra colectiva de libros y de los chandal del colegio, la gestión de pagos de socios y socias, las gestiones administrativas, la organización de extraescolares, etc.

 

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